Cuando el año toca
a su fin, al punto de sonar
las pampanitas, los vecinos
de La Fortuna se arrebatan
de pasión para recibir
a los flamencos. Durante
toda una semana, la música,
la danza, la pintura y la
palabra se congregan para
fundirse en bronce de campanas:
Los ecos de Triana, “El
Jaleo” de Sargent,
la “Silla de Oro”
con guisas de Mairena, el
recuerdo emocionado a Francisco,
el magisterio de Curro Lucena,
los tanguillos salinos de
Mariana y la fiesta final,
danza y belleza, nos anuncian
que llegó la eterna
Nochebuena.