
El pasado sábado se sentó en la Silla de Oro de La Fortuna, un nuevo cantaor llegado de Córdoba. Ya conocíamos a Francisco Ocón de ediciones anteriores, concretamente el pasado año estuvo a punto de conseguir el lingote dorado en forma de silla. Procedente de Adamuz, comparte su enorme afición al cante, con la profesión de agente forestal. Se considera un cantaor completo o mejor dicho; cantaor general que dirían los más estudiosos. Naturalmente conoce y ejerce también los estilos cordobeses. Feliz y emocionado con el premio, se soltó con una buena tanda de fandangos y guajira, de propina hacia un público que al menos en esta ocasión se sintió unánime con la decisión del jurado. En segundo y tercer lugar resultaron premiados Pepe Alconchel, fecundo cantaor de Jerez de la Frontera y la intrépida cantaora portuense Aroa Cala.
El premio especial a los cantes poco interpretados lo consiguió el cantaor de Osuna, Evaristo Cuevas.

La segunda parte de la jornada dedicada al baile, estuvo protagonizada por el templado bailaor Antonio Reyes Maya y la joven Prado Jiménez, que nos enredaron con su danza en una romántica historia de amor imposible. Uno de los números más llamativos, con catorce artistas en escena, estuvo impregnado de influencias del tango argentino, música danza y vestuario. La música original para este espectáculo, brilló por momentos en solos y en conjunto, especialmente la guitarra de Basilio García y el bandoneón de Fernando Yardini.
| Presentación |
 |
| Jornadas |
 |
| Final |
 |
| Ganador-a |
 |
| Gala Final |
 |